Ansiedad y Estrés

ANSIEDAD Y ESTRÉS

Es de suma importancia aprender a controlar o tratar los síntomas de ansiedad y estrés lo antes posible, para evitar consecuencias posteriores. Tanto la exposición prolongada al estrés como a la ansiedad, pueden provocar múltiples alteraciones psicológicas, cognitivas y físicas. Las cuales necesitamos tratar de evitar.

Si se da el caso de que hemos estado sometidos a ellas y ya mostramos síntomas de transtornos. O, incluso, alteraciones severas o crónicas, es vital tratarlos adecuadamente.

Es frecuente tener dificultades para distinguir la ansiedad del estrés.
Puede darse el caso de que padecer ansiedad produzca estrés y viceversa, por lo que para la persona que lo sufre es bastante confuso.

Empecemos por saber en qué se diferencian (solo a grandes rasgos):

Ansiedad

La ansiedad es una respuesta del organismo involuntaria que intenta anticiparse frente a supuestos peligros que percibimos. Estos pueden ser externos o internos,(pensamientos, ideas, imágenes…). Suele acompañarse de un sentimientos desagradables o de síntomas somáticos de tensión.
En realidad, la ansiedad es útil porque es una forma de alerta que nos prepara para reaccionar ante una amenaza inminente.
Cuando nos encontramos en estado de ansiedad continuado, (por problemas físicos, ambientales, etc), pueden desencadenarse diversos trastornos, miedos y fobias. Y estos pueden llegar a ser crónicos.

Estrés

El estrés es una reacción fisiológica del organismo desarrollada para afrontar situaciones peligrosas o amenzantes. Es la forma con la que el cuerpo reacciona a un desafío, una situación de alarma. La cual nos produce sensación de urgencia.

Mediante el sistema nervioso simpático de activación, se da lugar a una respuesta de lucha o huida. El ser humano no puede mantener este estado durante largos períodos de tiempo. Por lo que el sistema parasimpático tiende a hacer regresar al cuerpo a condiciones fisiológicas normales (homeostasis). Esto produce que las personas con un alto nivel de estrés continuado, corran el riesgo de pasar periodos de distrés (estrés negativo). Causa fatiga, mayores niveles de ansiedad, de irritabilidad y de ira). Y eustrés (activación durante un período corto de tiempo con el objetivo de resolver una situación concreta que requiere más esfuerzo o urgencia). Lo que puede tener un efecto mental y físico importante.

El estrés puede provocar reacciones de tipo emocional como: abatimiento, tristeza, irritabilidad, apatía, indiferencia, inestabilidad emocional, etc.

La buena noticia es que puedo ayudarte a identificar los desencadenantes externos. Así como las emociones, pensamientos  y estados mentales que se producen, para poder controlarlos. Mediante una terapia personalizada que te ayude realmente a no empeorar, y a intentar volver a disfrutar de niveles de estrés y ansiedad saludables.

 

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