Inteligencia Emocional

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Tener conciencia de uno mismo es observarse y reconocer los propios sentimientos; elaborar un vocabulario de los sentimientos; conocer las relaciones existentes entre los pensamientos, los sentimientos y las reacciones.

A primera vista quizás pensemos que nuestros sentimientos son evidentes, solo que una reflexión más cuidadosa nos recordará las muchas ocasiones en las que no hemos reparado en lo que sentíamos con respecto a algo.

¿QUÉ ES INTELIGENCIA EMOCIONAL?

La metacognición es la conciencia de los procesos del pensamiento y el metaestado es la conciencia de las propias emociones. Podemos hablar también de conciencia de uno mismo, como conciencia autorreflexiva en la que la mente se ocupa de observar e investigar la experiencia misma, incluidas las emociones.

Según formulan algunos investigadores, la teoría de la inteligencia emocional trata de ser consciente de uno mismo. Es decir, ser consciente de nuestros estados de ánimo y de los pensamientos que tenemos acerca de esos estados de ánimo.

Existen varios estilos de personas en cuanto a forma de atender o tratar con sus emociones:

  • La persona consciente de sí misma
  • Las personas atrapadas en sus emociones
  • Las personas que aceptan resignadamente sus emociones

¿CÓMO DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Existen varias formas de desarrollar la inteligencia emocional, algunas de ellas son:

Toma de decisiones personales: Examinar las propias acciones y conocer sus consecuencias. Saber si una determinada decisión está gobernada por el pensamiento o por el sentimiento.

Dominar los sentimientos: Charlar con uno mismo para comprender los mensajes negativos, como las valoraciones negativas de uno mismo; buscar formas de manejar el miedo, la ansiedad, la ira y la tristeza.

Manejar el estrés: Aprender el valor de ejercicios tales como la imaginación guiada y los métodos de relajación.

Empatía: Comprender los sentimientos y las preocupaciones de los demás y asumir su perspectiva; darse cuenta de las diferentes formas en que la gente siente las cosas.

Comunicaciones: Desarrollar la capacidad de hablar de los sentimientos; aprender a escuchar y a hacer preguntas; distinguir entre lo que alguien hace o dice y sus propias reacciones o juicios al respecto.

Apertura: Valorar la apertura y la confianza en las relaciones; reconocer cuándo puede uno arriesgarse a hablar de los sentimientos más profundos.

Autoaceptación: Sentirse bien consigo mismo y considerarse desde una desde una perspectiva positiva; reconocer las propias fortalezas y debilidades.

Responsabilidad personal: Asumir la responsabilidad; reconocer las consecuencias de sus decisiones y de sus acciones; aceptar sus sentimientos y sus estados de ánimo; perseverar en los compromisos adquiridos.

Asertividad: Afirmar sus intereses y sentimientos sin ira ni pasividad.

PSICOLOGÍA EMOCIONAL

En definitiva, sobre la base del autocontrol y la empatía se desarrollan las “habilidades interpersonales”. Estas son las aptitudes sociales que garantizan la eficacia en el trato con los demás y cuya falta conduce a la ineptitud social o al fracaso interpersonal reiterado.

Y también es precisamente la carencia de estas habilidades la causante de que hasta las personas intelectualmente más brillantes fracasen en sus relaciones y resulten arrogantes, insensibles y hasta odiosas.

Estas habilidades sociales son las que nos permiten relacionarnos con los demás, movilizarles, inspirarles, persuadirles, influirles y tranquilizarles; profundizar, en suma, en el mundo de las relaciones.

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